Servicios, cómo ofrecerlos
En Venezuela, ha predominado la teoría de que no hay cultura de servicio. Pero qué extraño cuando los venezolanos son tan serviciales, simpáticos y amistosos. ¿Qué está pasando? Será que estamos dejando a un lado ese potencial que por años ha caracterizado al venezolano, sus manos siempre abiertas y dispuestas. Para comenzar a desmontar esa teoría, se debe sincerar la empresa y reforzar en los empleados ese gen simpático que trae en su cadena genética. Sincerarse la empresa es suponer que sus dueños entiendan los servicios que ofrecen, la calidad de ellos y a quienes van dirigidos, porque de lo contrario es apuntar con un dardo a un marco en blanco sin zonas de puntuación. Conocer a su público implica entender sus necesidades, es allí donde la organización debe enfilar toda su energía y estrategia para satisfacerla a través de sus servicios. No asimilarlo es cerrarse a las oportunidades de crecimiento y desarrollo que requiere toda empresa para su mantenimiento y permanencia en el mercado. Asimismo, explorar los perfiles de sus empleados es comprender que son la cara visible del negocio y que mientras más amigables sean mejor. El perfil es de suma importancia, pues se puede segmentar al recurso humano según los clientes y así tener mejores resultados. El buen servicio y su calidad depende de la posibilidad y capacidad de las empresas para entender a su entorno. No tenerle miedo a la competencia, más bien servirse de ella para orientar sus negocios al éxito. Para alcanzarlo, no hay recetas, el aprendizaje organizacional es más que suficiente y el comportamiento del mercado también. Una sonrisa oportuna, una llamada al cliente para apoyarlo, una palmada en los hombros, son algunos de los actos a seguir. |